Afortunadamente soy tan gomosa, que cuando llegué al blog del Maestro Zen y leí las primeras letras, decidí leerlo todo y ahora es una pena saber que lo ha cerrado.
(Don Javo si algún día pasa por acá, quiero que sepa que así yo no pertenezca a la OL y haya llegado a leer sus post por un grato accidente... de veritas me va hacer faltita leerlo). No es justo que nos prive de sus letras... pero también es cierto, justo y razonable que llega el momento en el que se hace necesario cerrar ciclos, como el final de un juego de Rayuela.
Hoy mi jefe estuvo de la patada... cómo es eso que sólo ponga atención a fallos... no pido aplausos ni obasiones, me pagan por hacer lo que hago y ya... pero el colmo es que no ponga un poco de atención a las tareas que él mismo me pone. ¿Será que es esta mi semana del todo mal? Ojalá no sea así, porque de lo contrario creo que voy a comprar un banano cada día pa pegarme un tiro... ¿O hacerme mascarilla? jejeje... (me acordé del banano espichado en la lonchera del colegio) Lo que sí es cierto, es que me gané un regaño tonto, me asusté... El error estuvo en haber permitido el regaño, haber dejado que me levantara la voz, teniendo la plena seguridad y las pruebas a la mano de que mi trabajo estaba bien... Terminó de hablar. Volví a entregarle el trabajo hoja por hoja. Comenzó a ponerse rojo, no me miraba a los ojos. Fin de la discusión. Cuando yo iba saliendo de la oficina, me dio las gracias como quien no quiere la cosa... El jefe es jefe y nunca se equivoca... es la regla general.
¿Cómo se llaman los pajaritos que se paran encima de los hipopótamos?... Juemadre tengo una deuda de tipo cuento con Lowfill, pero no puedo escribir sin el nombre de los pajarracos esos. No sé por ké ha perdonado la deuda... la cosa es que cada vez voy a estar más endeudada. El sábado fuimos a ver El viaje de Chihiro y a tomar chocolate. Estuvo bonito el rato.
Pareciera que Andros y la Ventana fueran uno en algunos casos.
Andros siempre me llama... con una voz queda y muy pausada... pero se ha cansado y ahora grita... juemadre voy a volverme a enloquecer en él y en Elías. Siento vértigo, miedo y ansiedad... Vamos a ver qué comienzan a exigir sus vidas.
Ando echándole piedra a la ventana... que gracioso suena... ojalá no se rompa... ya no sé si quiero entrar.
Ando dejándome sola a ratos.
Sólo suenan el teclado mientras posteo y un rumor de reguetón en la oficina del lado.
(Don Javo si algún día pasa por acá, quiero que sepa que así yo no pertenezca a la OL y haya llegado a leer sus post por un grato accidente... de veritas me va hacer faltita leerlo). No es justo que nos prive de sus letras... pero también es cierto, justo y razonable que llega el momento en el que se hace necesario cerrar ciclos, como el final de un juego de Rayuela.
Hoy mi jefe estuvo de la patada... cómo es eso que sólo ponga atención a fallos... no pido aplausos ni obasiones, me pagan por hacer lo que hago y ya... pero el colmo es que no ponga un poco de atención a las tareas que él mismo me pone. ¿Será que es esta mi semana del todo mal? Ojalá no sea así, porque de lo contrario creo que voy a comprar un banano cada día pa pegarme un tiro... ¿O hacerme mascarilla? jejeje... (me acordé del banano espichado en la lonchera del colegio) Lo que sí es cierto, es que me gané un regaño tonto, me asusté... El error estuvo en haber permitido el regaño, haber dejado que me levantara la voz, teniendo la plena seguridad y las pruebas a la mano de que mi trabajo estaba bien... Terminó de hablar. Volví a entregarle el trabajo hoja por hoja. Comenzó a ponerse rojo, no me miraba a los ojos. Fin de la discusión. Cuando yo iba saliendo de la oficina, me dio las gracias como quien no quiere la cosa... El jefe es jefe y nunca se equivoca... es la regla general.
¿Cómo se llaman los pajaritos que se paran encima de los hipopótamos?... Juemadre tengo una deuda de tipo cuento con Lowfill, pero no puedo escribir sin el nombre de los pajarracos esos. No sé por ké ha perdonado la deuda... la cosa es que cada vez voy a estar más endeudada. El sábado fuimos a ver El viaje de Chihiro y a tomar chocolate. Estuvo bonito el rato.
Pareciera que Andros y la Ventana fueran uno en algunos casos.
Andros siempre me llama... con una voz queda y muy pausada... pero se ha cansado y ahora grita... juemadre voy a volverme a enloquecer en él y en Elías. Siento vértigo, miedo y ansiedad... Vamos a ver qué comienzan a exigir sus vidas.
Ando echándole piedra a la ventana... que gracioso suena... ojalá no se rompa... ya no sé si quiero entrar.
Ando dejándome sola a ratos.
Sólo suenan el teclado mientras posteo y un rumor de reguetón en la oficina del lado.