Se quedó dormido luego de tres horas de viaje, miré el reloj, eran las 2:15 de la madrugada, todo estaba oscuro, yo no podía dormir. A lo lejos, como el ronroneo de un gato, se escuchaba el sonido de una película en la pantalla del avión. Me quedé observándolo durante un rato, sus ojos cerrados, sus cejas pobladas, su nariz pequeña y achatada, sus labios carnosos. Dormía placidamente, tranquilo, como si no temiera nada. Hacía frío, estaba helada y él, como siempre, estaba tibio. Lo tomé de la mano, lo besé. Él abrió los ojos, sonrió, alargó su mano y me acarició el rostro. Al contacto con su piel cerré los ojos y le pedí que siguiera durmiendo. Fue incorporándose en la silla, asomó la cabeza por encima de las sillas. Miró mi reloj y me preguntó si tenía sueño. Con la cabeza la contesté que no. Volvió a acomodarse en su silla y mirando el techo me dijo que todos dormían. Inclinó su cabeza hacia mi, sonrió, y preguntó ¿no quieres investigar?

lo escribí hace mucho...

Suena:Idioteque/ Radiohead

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