La causa: una vez, como a las 11 de la noche, sentada en un andén... aguantando un frío de los mil demonios... le dije a alguien que me gustaba y que lo quería mucho muy.

La reacción: con una mirada brillantísima y un gesto de sorpesa, abrió la boca para decirme un te quiero sin ganas. Se levantó. Se subió al primer colectivo que pasó.

El efecto: sin saber qué hacer, metí las manos en los bolsillos de la chaqueta, respiré un aire helado y me fui pateando piedras hasta mi casa. Llegué a las 12:15....

El juego: rómpale el corazón cuantas veces pueda.

La mecánica: llámela sin importar la hora, hágase consentir, dígale que la quiere y luego bésese con las que pueda en sus narices.

El premio: darse contra las paredes hasta entender que las puertas pueden llegar a ser mejores que las ventanas.

Un año después... 3:00 a.m. Sonó el teléfono... miré el identificador... era él... no contesté.

Hace un par de minutos llamó... quiere verme... pero no quiero salir con un "desconocido"...

No quiero volver a sentir ese frío, de haber sido un fragmento de corazón que alguien, algún día, decidió botar a la basura.

Está lloviendo... pero el cielo no está muy oscuro... aj...

Suena: Creep / STP

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