Durante toda la vida me he sentido seducida por las formas que tienen las venas y la translucidez de la piel que deja ver ese color verdoso o azul... He detestado eso que llaman "Pactos de Sangre"... Aunque siempre, después de observar durante largo rato un bisturí, en acero, frío, brillante y plateado... terminaba tentada. Me cortaba los dedos... las manos... las muñecas... para recordar con el dolorcito que sentía... que estaba viva. Primero hacía incisiones pequeñas y sobre ellas iba haciendo unas más pronfundas hasta que empezaba a ver salir sangre. Primero sentía un pequeño ardor, luego el gusto de sentir pasar el filo entre la piel, después un poco de dolor, miedo y más dolor... las endorfinas hacen su efecto y más tarde un leve... pulsar... pulsar... pulsar... de pronto adormecer.
Tuve que inventar muchas excusas para explicar el porqué de las cortadas, hasta que finalmete... y después de un susto (no mío)... tuve que perder la costumbre por obligación...
Ahora nada se corta por fuera, todo se hace jirones por dentro.
Tuve que inventar muchas excusas para explicar el porqué de las cortadas, hasta que finalmete... y después de un susto (no mío)... tuve que perder la costumbre por obligación...
Ahora nada se corta por fuera, todo se hace jirones por dentro.