Hoy en la tarde, mientras leía un proyecto sobre una casa con fantasma de la colonia... pasó por mi nariz un olor irresistible... olía a chocolate... miré a mi espalda y las ventanas de la oficina estaban cerradas, inluso la puerta... Salí, me asomé a mirar... no había ningún indicio que explicara esa oleada.
Esta mañana no pude terminar mi desayuno por culpa de mi mamá... vive a las carreras... vive diez minutos adelantada, mientras yo vivo tres minutos atrazada... hay trece minutos de diferencia entre su rutina y la mía... no pretendo alcanzarla y a ella le desesperan mis detenciones "sin motivos".
Quiero dejarme crecer el cabello... aunque sé que me reuso a peinarme... vamos a ver si en un ataque de locura acabo con los tres meses intentando no cortármelo... Los risitos desordenados comienzan a caer sobre mis ojos y en las mañanas, a las carreras, he resuelto ponerme pinzas para disimular el despeluque en el que ando... la vanidad no me da para más... y peor ahora que llueve tanto y me gusta mojarme.
Hoy hubo mucho que hacer... pero me fui a buscar chocolates... y no muy lejos de acá pude conseguir chocolates ferrero...
Para comerme un chocolate de esos necesito tiempo... destaparlos, darle un suave mordisco para despreder la primera capa de chocolate y avellanas en trocitos... ir arrancando de la capa de galleta los pedacitos de chocolate para llevármelos a la boca, sentir la mezcla de dulce y crocante en la lengua y los dientes... Mirar el chocolate con su galletica delagada al descubierto... morder el chocolate abriéndolo en el medio. Dejar la mitad que contiene la avellana entera sobre la envoltura dorada y quedarme con la otra parte entre los dedos... mirar la cremosidad del chocolate en el interior de la galleta, meter la lengua en la cavidad y empezar a sacar el chocolate despacito hasta dejar una capa delgada para luego meterme a la boca la media galletica... Tomar la otra mitad sacar la avellana untandome los dedos, mejor si trato de sacar el chocolate con ella. Mientras en una mano sostengo la galletica, en la otra la avellana con los dedos embarrados con la cremita... Volver a sacar el chocolate de la cavidad de la galleta con la lengua, mientras en la otra mano el chocolate se va deslizando en los dedos. Comer el trozo de galleta y luego agarrar la avellana. Para ese entonces ya tengo unados de chocolate cuatro o cinco dedos. Llevarme entera la avellana a la boca, sentirla crepitar entre mis dientes y mientras tanto mirar el chocolate entre los dedos para que se haga agua la boca. Percibir ese sabor suave de la avellana mezclándose con la saliva y empezar a acercar los dedos a la boca... dejarse embriagar por el olor de esa crema de chocolate con avellanas y después empezar a chuparse los dedos... comenzando por el que tiene menos chocolate...
Me comí dos chocolates hoy... ya me siento algo mejor.
Se me antoja un beso con chocolate...
Estoy sola en la oficina... todo está tan quieto que asusta.
Tengo sueño... me voy a mi casa.
Suenan las teclas mientras escribo.
Esta mañana no pude terminar mi desayuno por culpa de mi mamá... vive a las carreras... vive diez minutos adelantada, mientras yo vivo tres minutos atrazada... hay trece minutos de diferencia entre su rutina y la mía... no pretendo alcanzarla y a ella le desesperan mis detenciones "sin motivos".
Quiero dejarme crecer el cabello... aunque sé que me reuso a peinarme... vamos a ver si en un ataque de locura acabo con los tres meses intentando no cortármelo... Los risitos desordenados comienzan a caer sobre mis ojos y en las mañanas, a las carreras, he resuelto ponerme pinzas para disimular el despeluque en el que ando... la vanidad no me da para más... y peor ahora que llueve tanto y me gusta mojarme.
Hoy hubo mucho que hacer... pero me fui a buscar chocolates... y no muy lejos de acá pude conseguir chocolates ferrero...
Para comerme un chocolate de esos necesito tiempo... destaparlos, darle un suave mordisco para despreder la primera capa de chocolate y avellanas en trocitos... ir arrancando de la capa de galleta los pedacitos de chocolate para llevármelos a la boca, sentir la mezcla de dulce y crocante en la lengua y los dientes... Mirar el chocolate con su galletica delagada al descubierto... morder el chocolate abriéndolo en el medio. Dejar la mitad que contiene la avellana entera sobre la envoltura dorada y quedarme con la otra parte entre los dedos... mirar la cremosidad del chocolate en el interior de la galleta, meter la lengua en la cavidad y empezar a sacar el chocolate despacito hasta dejar una capa delgada para luego meterme a la boca la media galletica... Tomar la otra mitad sacar la avellana untandome los dedos, mejor si trato de sacar el chocolate con ella. Mientras en una mano sostengo la galletica, en la otra la avellana con los dedos embarrados con la cremita... Volver a sacar el chocolate de la cavidad de la galleta con la lengua, mientras en la otra mano el chocolate se va deslizando en los dedos. Comer el trozo de galleta y luego agarrar la avellana. Para ese entonces ya tengo unados de chocolate cuatro o cinco dedos. Llevarme entera la avellana a la boca, sentirla crepitar entre mis dientes y mientras tanto mirar el chocolate entre los dedos para que se haga agua la boca. Percibir ese sabor suave de la avellana mezclándose con la saliva y empezar a acercar los dedos a la boca... dejarse embriagar por el olor de esa crema de chocolate con avellanas y después empezar a chuparse los dedos... comenzando por el que tiene menos chocolate...
Me comí dos chocolates hoy... ya me siento algo mejor.
Se me antoja un beso con chocolate...
Estoy sola en la oficina... todo está tan quieto que asusta.
Tengo sueño... me voy a mi casa.
Suenan las teclas mientras escribo.