Tuve un fin de semana algo aburridor y estático, aunque hubo actividad.
El viernes: Reunión familiar. Un amigo, o mejor, "mi hermanito" se graduó de inge y había reunión en su casa.
El sábado: Rumba con la gente de la U del "hermanito" y bueno, hice cosas muy diferentes a tomar y bailar... Me la pasé estirando el pico, tomando cocacola, burlándome del bailadito de la gente, de los niños en busca de levante, de las nenitas que se creían las reinas de la noche y de la música de Baggo, el sitio elegido para la celebración.
El lugar no me gustó, un espacio pintado de amarillo sofocante, muchas mesas que escasamente daban espacio para pasar de medio lado, sentí la mala vibra... Estaba a reventar y todavía no me explico la razón. Si enumero las canciones que sonaron durante la noche, creo que más de uno sufriría un shock, o un ataque de risa como el que sufrí yo cada vez que sonaba una canción... alcancé a pensar que se me iban a caer las orejas.
Qué tal si hablamos de los merengues de Wilfrido, Sergio Vargas de los años 1984, 1987, de los ochos y las vueltas hasta marearse; de la plancha de Daniela Romo, Rocío Durcal y Emanuel, a quienes no les faltaron imitadores. Y qué me dicen del - Ey Ey Eyyyaa es nuestra isla para dos- ¡¿De lujo no?! Seguido por una que otra cancioncita de Carlos Vives que lograba la inspiración de las parejitas de enamorados que salían a bailar, sin faltarles el amacise.
Siguiendo esta lista, aparecieron Diomedes, Joe Arroyo, el General con su novedoso gusanito y su tradicional meneito... ¡¡¡Ni pensarlo!!!... Y la atrocidad de escuchar la sabrosa voz de la negra, Totó , con algo del mal llamado chispun.
A las dos de la mañana, cagada de la risa... le decía a mi hermana que lo único que faltaba era que a los dueños les diera por cerrar la noche con una ranchera.
Mientras nosotras nos burlábamos, "el hermanito" estaba contentico, más prendido que arbolito en diciembre... al final y al cabo la fiesta era de él... él fue quien se graduo... lo que importaba era que él la pasara bien.
Por cierto, me gasté como 40 mil pesos que ni me tomé, ni me gocé.. Y el domingo amanecí con un sentimiento de frustración terrible.
El domingo y el lunes: parecía marmota... sólo vi tv... mucho mtv, para compensar lo del sábado. Mi gata no quería comer... Creo que está protestando porque cada vez tengo menos tiempo para dedicarle... Pobrecita mi lola.
El viernes: Reunión familiar. Un amigo, o mejor, "mi hermanito" se graduó de inge y había reunión en su casa.
El sábado: Rumba con la gente de la U del "hermanito" y bueno, hice cosas muy diferentes a tomar y bailar... Me la pasé estirando el pico, tomando cocacola, burlándome del bailadito de la gente, de los niños en busca de levante, de las nenitas que se creían las reinas de la noche y de la música de Baggo, el sitio elegido para la celebración.
El lugar no me gustó, un espacio pintado de amarillo sofocante, muchas mesas que escasamente daban espacio para pasar de medio lado, sentí la mala vibra... Estaba a reventar y todavía no me explico la razón. Si enumero las canciones que sonaron durante la noche, creo que más de uno sufriría un shock, o un ataque de risa como el que sufrí yo cada vez que sonaba una canción... alcancé a pensar que se me iban a caer las orejas.
Qué tal si hablamos de los merengues de Wilfrido, Sergio Vargas de los años 1984, 1987, de los ochos y las vueltas hasta marearse; de la plancha de Daniela Romo, Rocío Durcal y Emanuel, a quienes no les faltaron imitadores. Y qué me dicen del - Ey Ey Eyyyaa es nuestra isla para dos- ¡¿De lujo no?! Seguido por una que otra cancioncita de Carlos Vives que lograba la inspiración de las parejitas de enamorados que salían a bailar, sin faltarles el amacise.
Siguiendo esta lista, aparecieron Diomedes, Joe Arroyo, el General con su novedoso gusanito y su tradicional meneito... ¡¡¡Ni pensarlo!!!... Y la atrocidad de escuchar la sabrosa voz de la negra, Totó , con algo del mal llamado chispun.
A las dos de la mañana, cagada de la risa... le decía a mi hermana que lo único que faltaba era que a los dueños les diera por cerrar la noche con una ranchera.
Mientras nosotras nos burlábamos, "el hermanito" estaba contentico, más prendido que arbolito en diciembre... al final y al cabo la fiesta era de él... él fue quien se graduo... lo que importaba era que él la pasara bien.
Por cierto, me gasté como 40 mil pesos que ni me tomé, ni me gocé.. Y el domingo amanecí con un sentimiento de frustración terrible.
El domingo y el lunes: parecía marmota... sólo vi tv... mucho mtv, para compensar lo del sábado. Mi gata no quería comer... Creo que está protestando porque cada vez tengo menos tiempo para dedicarle... Pobrecita mi lola.