Relamente tengo la página abierta hace más de dos horas y no me decido que escribir.
Por ahora no hay grandes novedades en el frente... O bueno sí, el sábado pase una rumba tranquila con mi mejor amigo (entiéndase que ando recuperando tiempo y espacio perdidos, nada de romances... con él sería un incesto) La música del lugar, creo que más de una vez, logró ponernos algo melancólicos. Es innegable la falta que nos hace la universidad. Bailamos, reímos muchisisisismo..... volví a los tradicionales dos litros de cerveza en el Chango, nos burlamos de todo el mundo, se burlaron de nosotros y creo que se nos gastaron los ojos de tanto mirar a los niños lindos que había por ahí a la caza de un buen levante.
Tengo que confesar que me sentí muy bien con él, como hace resto de tiempo no lo hacía... nos volvimos grandes sin darnos cuenta, nos enfriamos, nos distanciamos, nos hicimos y nos hacemos falta. Perdonando lo reiterativo, el sábado, por primera vez en mucho tiempo, sentí que seguíamos siendo los mismos que nos reíamos por maricadas sentados en el piso del hall de la Universidad.
Creo que nunca me voy a cansar de repetirlo... ni de decirle a él que a pesar de las múltiples embarradas de lado y lado, y de lo ennoviado que ande él... porque yo nada de nada todavía... vamos a seguir siendo amigüitos de brownie con arequipe, helado en Creps, llorada a moco tendido en el cine o en el colectivo, de trasnochadas con tinto y galletas, de borrachera momentos...
Sólo me queda decir que por más perdidos que andemos, siempre hay que tener tiempo para los amigos... los de verdad, los que sólo pueden contarse con los dedos de una mano.
Por ahora no hay grandes novedades en el frente... O bueno sí, el sábado pase una rumba tranquila con mi mejor amigo (entiéndase que ando recuperando tiempo y espacio perdidos, nada de romances... con él sería un incesto) La música del lugar, creo que más de una vez, logró ponernos algo melancólicos. Es innegable la falta que nos hace la universidad. Bailamos, reímos muchisisisismo..... volví a los tradicionales dos litros de cerveza en el Chango, nos burlamos de todo el mundo, se burlaron de nosotros y creo que se nos gastaron los ojos de tanto mirar a los niños lindos que había por ahí a la caza de un buen levante.
Tengo que confesar que me sentí muy bien con él, como hace resto de tiempo no lo hacía... nos volvimos grandes sin darnos cuenta, nos enfriamos, nos distanciamos, nos hicimos y nos hacemos falta. Perdonando lo reiterativo, el sábado, por primera vez en mucho tiempo, sentí que seguíamos siendo los mismos que nos reíamos por maricadas sentados en el piso del hall de la Universidad.
Creo que nunca me voy a cansar de repetirlo... ni de decirle a él que a pesar de las múltiples embarradas de lado y lado, y de lo ennoviado que ande él... porque yo nada de nada todavía... vamos a seguir siendo amigüitos de brownie con arequipe, helado en Creps, llorada a moco tendido en el cine o en el colectivo, de trasnochadas con tinto y galletas, de borrachera momentos...
Sólo me queda decir que por más perdidos que andemos, siempre hay que tener tiempo para los amigos... los de verdad, los que sólo pueden contarse con los dedos de una mano.