Sabadomingo
Llegó el fin de semana y la última clase del tallerenlosAndes. Me costó mucho levantarme, hice pereza, me acordé que la clase anterior llegué media hora antes y la clase empezó una hora después, seguí haciendo pereza, me dio cargo de conciencia y me levanté. Baño,agua,jabónconpereza... desayunar con un café a las carreras y salir de la casa a las 8:00 a.m. haciendo chulo para que le bus se demorara en pasar. Llegué en un cuarto de hora... la clase empezó una hora y media después... mala cosa, muy mala cosa. Estaba verde, amarilla como dijo Él, tiritando de frío, tinto que va, tinto que viene, trescharlasdemierda. Día 28, aguantarme el cólicodelosmildemonios, maldecir pacito y lamentarme de estar ahí sentada.
Me gané al bobodecomunicaciones deesauniversidad... más pegao que un chicle en una lija... no podía apuntar nada porque tenía los ojos adheridos a mi cuaderno... parecía adolecente.
La primera charla la dio un señor aburridor, pura clase de escuelita, diapositivas prestadas de una señora que entrevisté hacía unos días. La segunda de una bellaniña hablando de periodismo social, nada nuevo, frases de cajón, heroína con ganas de cambiar el mundo, la belleza no le dio pa'que la gente se concentrara en la charla... todos periodistas viejos deltiemporcnydemás se pusieron a echar carreta y la pobre niña con acento argentinizado hablándole al tapete del salón. La tercera charla fue el acabose, explicación del sistemadministrativodelMinProtección... ese señor sabía más de la crianza de la babilla que de pedagogía... qué mierda... se acabó la cosa y aparece la organizadora diciendo que la universidad invitaba a almorzar... naaaaaaaaaaa... salí corriendo... cuando ya iba en la puerta, el rosado de comunicaciones me pregunta si me quedo, le digo que no y como as bajo la manga, o batalla de pokemones, me lanza su tarjeta... pffff... gracias.
Accidente: se me cayeron las llaves de la casa enelinodoro... en fin...
Empezaba a llover... un par de goterones que casi me sacan un ojo, mucho viento y llegué al sitio del sofá anaranjado. Él estaba con sus gafas oscuras puestas tomando milo... se me ocurre pensar en que todavía no entiendo porquéquierotantoaestetipo. No he podido entender, mejor, no megusta ese enamoramiento culo que transforma a los góticosydepresivos en algodón de azúcar, no entiendo el enamoramiento como un estado *deagüevamiento*, de estupidez dulzona, de tonalidades rosa y de palabras que empalagan... más bien ha sido un estado feliz, de calma abrumadora, que no necesita muchas palabras y para mi beneficio tengobesitosdesobra. Entra un cuarteto de extranjeros y salimos. Me estaba sientiendo mal, tenía la piel transparente como un pergamino, la punta de los dedos se me estaba poniendo morada por el frío y quería llegar a mi casa ya. Él me dejó en la puerta de la casa y el resto fue intentar comer algo, envolverme en una cobija y dormir hasta cuando mis papás salieron al concierto.
Estuve despierta hasta que volvieron a la casa...
Casi a la una de la mañana empecé a dormirme.
El domingo empezó a las 10 de la mañana, huevos, café, pan y queso. Todos se fueron a hacer mercado y yo... como consecuencia de los deliríos de la semana estaba sufriendo de un ataque de vanidad. Me unté cuantas mascarillas y cremas pude, anduvencucos hasta que sonó el timbre de la casa. Me vestí a las carreras y ya... organizar las compras, almorzar, ver llover, seguir quejandome de frío como todos los días, seguir viendo llover, volvermeaenvolver en una manta y volver a dormir.
Qué improductividad tanmachaola...
Suena:Again/Archive
Me gané al bobodecomunicaciones deesauniversidad... más pegao que un chicle en una lija... no podía apuntar nada porque tenía los ojos adheridos a mi cuaderno... parecía adolecente.
La primera charla la dio un señor aburridor, pura clase de escuelita, diapositivas prestadas de una señora que entrevisté hacía unos días. La segunda de una bellaniña hablando de periodismo social, nada nuevo, frases de cajón, heroína con ganas de cambiar el mundo, la belleza no le dio pa'que la gente se concentrara en la charla... todos periodistas viejos deltiemporcnydemás se pusieron a echar carreta y la pobre niña con acento argentinizado hablándole al tapete del salón. La tercera charla fue el acabose, explicación del sistemadministrativodelMinProtección... ese señor sabía más de la crianza de la babilla que de pedagogía... qué mierda... se acabó la cosa y aparece la organizadora diciendo que la universidad invitaba a almorzar... naaaaaaaaaaa... salí corriendo... cuando ya iba en la puerta, el rosado de comunicaciones me pregunta si me quedo, le digo que no y como as bajo la manga, o batalla de pokemones, me lanza su tarjeta... pffff... gracias.
Accidente: se me cayeron las llaves de la casa enelinodoro... en fin...
Empezaba a llover... un par de goterones que casi me sacan un ojo, mucho viento y llegué al sitio del sofá anaranjado. Él estaba con sus gafas oscuras puestas tomando milo... se me ocurre pensar en que todavía no entiendo porquéquierotantoaestetipo. No he podido entender, mejor, no megusta ese enamoramiento culo que transforma a los góticosydepresivos en algodón de azúcar, no entiendo el enamoramiento como un estado *deagüevamiento*, de estupidez dulzona, de tonalidades rosa y de palabras que empalagan... más bien ha sido un estado feliz, de calma abrumadora, que no necesita muchas palabras y para mi beneficio tengobesitosdesobra. Entra un cuarteto de extranjeros y salimos. Me estaba sientiendo mal, tenía la piel transparente como un pergamino, la punta de los dedos se me estaba poniendo morada por el frío y quería llegar a mi casa ya. Él me dejó en la puerta de la casa y el resto fue intentar comer algo, envolverme en una cobija y dormir hasta cuando mis papás salieron al concierto.
Estuve despierta hasta que volvieron a la casa...
Casi a la una de la mañana empecé a dormirme.
El domingo empezó a las 10 de la mañana, huevos, café, pan y queso. Todos se fueron a hacer mercado y yo... como consecuencia de los deliríos de la semana estaba sufriendo de un ataque de vanidad. Me unté cuantas mascarillas y cremas pude, anduvencucos hasta que sonó el timbre de la casa. Me vestí a las carreras y ya... organizar las compras, almorzar, ver llover, seguir quejandome de frío como todos los días, seguir viendo llover, volvermeaenvolver en una manta y volver a dormir.
Qué improductividad tanmachaola...
Suena:Again/Archive
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