El sábado resultó ser para acompañar a mi mamá a comprar un regalo para un shower y para ir a la peluquería... y bueno, cada vez tengo más corto el cabello. Ahora está rojo y de largo tiene entre 3 y 6 centímetros... creo que a ese peluquero voy a tener que llamarlo elocotijeras. No valió insistir, pedirle que no cortara mucho, decirle que sufría por mi complejo de niño y por sentirme tan poco femenina... cuando me di cuenta, todos los rizos estaban en el suelo, el peluquero tenía caradefelicidad, insistía en que me hiciera unas mechas rubias y yo apenas trataba de acostumbrarme a verme como cuando tenía 6 años y mi papá me cortaba el cabello.

Dicen que me veo bien y no estoy segura... pienso que es cuestión de óptica.

El domingo me despertaron a las 5:15 a.m. teníamos almuerzo familiar en la finca de mitíafifi... y yo sin ganas de comer... Tuve que enjabonarme la cabeza unas 3 veces para que dejara de salir color rojo, desayuné un café a las carreras y a las 6:30 ya estábamos cogiendo carretera. Esa vía es complicada, parece lombriz revolcándose, un par de perros espichados en la vía, carros adelantando buses, caminones adelantando colectivos, buses adelantando carros y así dos horas... la gente no aprende a no adelantar en curva, un par de veces quedamos pegados del techo por el susto. A las 8:15 llegamos al pueblo. Calor, matasdepláno, hormigasquepican, palosdemango, desayunaderos, mandarinas, olía a tierracaliente. Desayunamos huevos revueltos y jugo de naranja. Volvimos a subirnos al carro para ir a buscar la finca... hacía por lo menos cinco años no íbamos. Cuando llegamos al portón, extrañamente no ladraron ni batieron la cola los típicos perros desnutridos y desteñidos de la finca. Salió corriendo un niño de unos 12 años, en pantaloneta y con los cachetes rosados. Entramos y el resto fue echar rulo, actualizarnos en noticias... almuerzo chévere, maluco ver despescuezar a la gallina porque esos animalitos de corto vuelo me caen bien. A las cuatro de la tarde estábamos regresando a la casa. Más tarde me empezó a arder la piel de los hombros... es increíble que me haya quemado sólo por caminar unas cinco cuadras bajo el sol... creo que me desacostumbré. A las nueve ya estaba debajo de las cobijas.

Comentarios

Anónimo dijo…
Animalitos d corto vuelo, jejjejejejeje... a mi tambien me caen bien,sin lastima.

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