Aquí

No he sido capaz de ponerme tacones todos los días.
Aún me intimida ver tanto poder.
Me gusta caminar hasta el apartamento de LaPrimera a medio día.
Extraño el vendedor de helados que se estacionaba en la entrada del canal.
Me sigue gustando el tapete rojo y más, ver que queda la huella de mis pies.
Pegué recortes de peces naranjas en el respaldo del monitor del pc.
Las puertas del ascensor son doradas, siempre me miro en ese reflejo raro.
Ya compré audífonos, me falta música.
No tengo ningún tipo de servicio de mensajería instantánea, mesiánicos que llaman.
Me fastidia salir pensando que me va a cagar una paloma.
Aquí los post-it son artículos de lujo.
Cambiar la dieta de jugo, manzana y galletas a el almuerzo de cualquier cristiano.
He subido de peso... :s insisten en que estoy delgada.
Hay venta clandestina de pandebonos y empanadas.
Me cae mal uno de los señores de seguridad que me dice reina.
Cero y van dos veces que me pegan con la puerta del baño cuando voy saliendo.
Aquí hace más frío que en las otras oficinas y el piso se está desbaratando.
El atardecer se ve bonito desde el balcón.
Tengo un teléfono viejo y feo.
Todavía no me he cansado del sonar de los tambores todos los días.
Los personajes de sistemas son los más ineficientes que he podido conocer.
Escribo mucho durante el día.
Me hace falta el parque con árboles.
Empecé llegando a las ocho de la mañana, ahora estoy llegando a las 6:50.
Los cajones del escritorio están vacíos todavía.
La loza tiene pintado en dorado el escudo de Colombia.
Me dijeron que me lavaron la cabeza y que ando Uribista, porque dije que no tenemos esa identidad cultural que pretenden defender y que cada vez nos parecemos más a los peruanos.
Quiero comprar un señor para poner lápices que venden en eurolink.

El ánimo... mmm... lento pero seguro.

Suena: pura escasés musical... las mismas canciones que se van repitiendo durante todo el día.

Comentarios

Entradas populares