Las noches se me están volviendo un conjunto de baches mentales muy convenientes cuando llego a mi casa. Saco las llaves, pongo un pie adentro y aparece mágicamente un filtro para charlas, caminadas, soliloquios y manos heladas. Subo a dejar mi maleta, me quito la chaqueta, me miro la cara... pienso que he vuelto a las andadas de cuando estaba en la U, cuando me la pasaba caminando por horas tratando de evadirme.

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