El viernes terminé en un sitiecito en la 82 en la celebración del final de la grabación de una de las telenovelas del canal. Estuve dos horas nada más, hubiera soportado un poco más, pero me dio cosa pensar en salir sola a las 3 de la mañana a buscar un taxi. Creo que más de uno hubiera tenido más ganas de estar ahí que yo... Aunque sí hubo mucho de qué rajar y cómo recrear el ojo un buen rato.
Llegué con un par de compañeras de la oficina como a las 9:20. Entrar, saludar a mi jefe, a las niñas de producción y a los librertistas. Buscar un lugarcito candente para sentarnos... y qué candente... el director de la novela junto a las divas y divos de la novela con sus respectivos managers. Es increíble que un manager se porte tan mal. La señorita albazitsirA, el señor divadaC, los lindos hermanitos del señor anodraC, la señora namzuG, blablablabla... Merengues, cumbias, salsa, plancha y techno mezclado con cualquier cosa. Volaban plumas y lentejuelas, gomina, niños con sonrisas de comercial, ombligos descubiertos, camizas blancas y zapatos caros... mucho show farandulero, la gente lejos de la realidad, fuera de sí y mucho borracho molesto... Pasaron las dos horas más largas que he podido pasar, la comedia de las vanidades... Las miradas de arriba abajo, las envidias, competencia de divas. Abrazos francos y sonrisas abiertas entre los hombres.
Ver a estos actores tan bien puestecitos trabajando, incluso a los insoportables (estrellitas inalcanzables)... con una dosis de alcohol, todos revueltos con todos demostrando lo ordinarios que pueden ser... en fin... Todas son observaciones subjetivas de una noña, de brazos cruzados, que estuvo observando. Llegué a la casa a las 11:30.

El sábado, caminada por el centro con mi mamá. Buscar albaricoques para una sopa dulce que prepara mi ma. Las calles cerradas por la MediaMaratón. El típico ventarrón al pasar por el parque Santander y el edificio Avianca, junto con el -Mona una moneda- El frío y una lloviznita aburridora. LLegar a la casa cansadas.

El domingo, visita a las cenizas de mi abuela que coincidió con una misa de muerto. Cajón de los que tienen ventanita con cortina blanca, llanto, coro acompañado por violín desafinado, cura de mal genio porque don muerto llegó tarde y se tiró la misa de las 12 del día. Desfile de gafas oscuras y tacones sonoros contra las baldosas de la iglesia, corbatas feas, vestidos prestados para la ocasión, llantos silenciosos, murmullos y muuucho frío. Mis hermanas y yo estábamos resfriadas, esto parecía un concierto para estornudo, moco, nariz tapada y kleenex.
Luego de eso, salimos a buscar, cerca del cementerio central, una lápida nueva para mi abuela. Encontré a la entrada de un almacén "El Combo": cajón (alquilado), urna, lápida y osario por 95 mil. El negocio de la muerte parece ser rentable. Frente a una de las entradas del cementerio, el carrito de los helados y la carreta con salpicón y frutas. Un intento de robo... un tipo le iba arrancando a otro su chaqueta de cuero. El asaltado empuñaba un tubo metálico para defenderse. El asaltante no pudo hacer más que lanzarle todas las lindas palabras que se sabía, retirarse y sentarse en el andén de enfrente. De un taxi normalito se bajaron 8 personas, parecía el carro del payaso. Volvieron mis papás y nos fuimos.

Metros bajo tierra es en donde queda la vanidad que algún día ostentó cualquiera.

Suena: Lifter/Deftones

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