Él, contenía su respiración, apretaba los dientes.
Un nudo en la graganta iba y venía, al son de una imagen y un recuerdo recurrentes.
Un sentimiento persistente, un aroma que se negaba a desaparecer.
Los ojos vidriosos y la expresión triste.
La tenue voz se iba convirtiendo en una queja.
Había evitado llorar durante todo el día... porque los hombres de su familia no lloran.

Una sola vez he abrazado a un hombre mientras llora.

Suena: Over / Portishead

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