Tengo un capricho, quiero tulipanes, me encantan los tulipanes... Serí­a un lindo regalo.

Eeeeen fin...

Se acabó el día, leí mucho, me tomé dos horas de almuerzo para poder ver el solecito, mañana en la mañana tendré que hacer el informe para darle fin a mi tarea... tendré que leer los proyectos que andan por ahí colgados... Cuando leo me da pesar, porque la gente se esfuerza mucho, pone sus ilusiones en esas hojas... todo para que alguien les destroce todo y tenga que decirles que por políticas del canal, su proyecto no es viable.

Cruel siempre la verdad es.

Y peor es la verdad, cuando la persona que quisieras, no te quiere como tú quieres.
Para mí sería suficiente una llamada dulce en la mañana, buena dosis diaria de abrazos y besitos... Pero nada... qué se le va a hacer. Por ahora no tengo más remedio que conformarme con los cariños de mi gata, lo placentero que resulta echarme en mi cama a pensar pendejadas, la ducha caliente de las mañanas y el frío de cuando espero a tomar el colectivo que me trae a la oficina...

Mientras espero a que un gallardo caballero deje en el buzón de mi casa o por lo menos en mi e-mail alguna letra que de verdad valga la pena, trataré de seguir respirando mi cobardía y mi tristeza.

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